Pablo Ojea

Profesor de lindy hop

Lo de Pablo y el lindy hop es como lo de aquella canción de Bisbal y Bustamente, solo que en lugar de ser dos hombres, son un hombre y un baile con un solo final: el mismo destino.

Y es que, citando a otros músicos, estos de la tierra: Pablo lleva el ritmo en la sangre. Ya en sus inicios, hace unos cuatro años en Madrid, acaparaba todas las miradas por su bouncing, su musicalidad y por su personalidad única.

Porque Pablo no solo baila, interpreta. No escucha la música, la vive. Ya sea solo o en pareja, es pura diversión, una caja llena de sorpresas. Además, como aprendió directamente los dos roles, bailar con él es una aventura que siempre acaba bien.

Ahora, ya de vuelta en su Galicia natal, ha seguido evolucionando y aprendiendo de la mano de Elena y Jorge. Sin duda, tiene mucho que enseñar y compartir, y lo hará siempre con una sonrisa… On the sunny side of the street 🙂